jueves, 31 de diciembre de 2015

Tarde de verano

Cuando aprieta el frío en esta época del año, no puedo evitar acordarme de alguna de mis cálidas historias de verano:


Quien me iba a decir que no sería ni por una mujer, ni por un susto gordo, ni nada por el estilo. Quien me iba a decir que iba a centrarme en esta vida por un trabajo. Es verdad que el trabajo no es cualquier trabajo, que siempre he querido montarme algo por mi cuenta, y que en eso hay que invertir mucho tiempo, pero ¿tanto?

Estoy exhausto y se que no puedo parar, ni ahora en verano puedo permitirme unas semanas libres. Lo que sí que hago es tomarme algunos momentos como este, con mi cerveza bien fría en la mano mientras me acomodo en el taburete, de espaldas a la barra, mirando al mar desde este idílico garito de playa. Idílico porque a estas horas de la tarde prácticamente está vacío, la gente ya se prepara para la noche, pero como sé que no puedo permitirme ni una noche ociosa… me conformo con este momento, donde poder dejar la mente en blanco y...

-¿Decías algo?

Umm, giro la cabeza hacia, mi colega y socio, el Sr X, que se encuentra sentado a mi lado en la misma postura y con otra cerveza igual de fría que la mía.

-No, quizás estaba pensando muy alto, perdona. -Le respondo

-Muy mal, sabes que estos momentos de relax son fundamentales para desconectar. Tu requisito de que el despacho estuviera como mucho a 500 metros del mar, para poder huir hasta la orilla siempre que lo necesitáramos me pareció perfecto, pero no basta solo con eso. Así que apaga el cerebro y disfruta de estas vistas…

Sin dejar que conteste le pide a la camarera que nos sirva dos chupitos de tequila. Ella que ya nos conoce nos pone cuatro, sin sal, ni limón, ni tonterías de esas...

-Tienes razón -Empiezo a decirle- De todas formas no pensaba en trabajo propiamente, sólo en lo que nos hemos centrado en los últimos meses, nos hemos inmerso en una aburrida rutina, que espero sirva de algo más adelante.

-Eso espero yo también, pero volviendo al presente, ¿te acuerdas de Lili, nuestra “primera seguidora” de Internet?

-Claro… que preguntas me haces.

-¿Pero sabes que por motivos de curro se ha trasladado aquí?

-¿Aquí? ¿A la ciudad? Pues perfecto por fin podremos conocerla en persona, después de tantos años. ¡Brindemos por eso! -Digo mientras cojo uno de los chupitos que la camarera nos ha acercado tan amablemente como siempre.

Dr X hace lo propio para realizar el brindis y tras engullirlo sigue hablando:

-Estuve hablando un poco con ella, y se ve que ha encontrado un buen curro, se ha pillado un piso en el centro y tiene muchas ganas de vernos.

-Con todo lo que hemos hecho juntos y todo el tiempo que ha pasado, es normal que haya ganas de conocernos en persona. Vamos a mi me hace mucha ilusión, además y quizás me equivoque, pero podría ser ese aire fresco que nos hace falta, porque entre el bochornoso verano y que nos pasamos el día currando, necesitamos un respiro.

-Me parece perfecto que digas eso, porque he quedado con ella.

-Vaya que rapidez te has dado ¿Y para cuando has quedado? -Le pregunto intrigado

-Para ahora mismo de hecho, apura la el chupito porque mira... viene por ahí

-No fastidies, ¿ya? Y yo con estos pelos -Digo mientras me llevo las manos al paquete.

Los dos reímos y salimos a su encuentro.

-¡Hola!

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